¿De dónde surgió Internet de las cosas?

abril 8, 2015   6:47 am | Agencia/Redacción [email protected]

Foto tomada de Wikipedia.

Foto tomada de Wikipedia.

Desde sus inicios, Internet fue ampliando la cobertura de los dispositivos que era capaz de conectar. Es eso, precisamente, el internet de las cosas.

Empezó en los años 70 en la milicia, luego pasó a la academia y ya en los 90 se dio el “boom” del Internet comercial, conectando las computadoras de escritorio en las casas y oficinas. El avance las tecnologías convirtió la red en un sistema inalámbrico que ahora llega a los gadgets que todos conocemos, como teléfonos inteligentes y tablets.

Y cuando el mundo se dio cuenta que las direcciones basadas en el protocolo de comunicación IP de Internet se llegarían a agotar debido a la cantidad de artefactos conectados, se implementó la versión 6 de dicho protocolo, o IPv6, que permite 340 sextillones de direcciones, lo suficiente para darle una dirección IP a todos los seres humanos sobre la Tierra y a todos los dispositivos con capacidad de conectarse a la Red que surjan de ahora en adelante.

El concepto de Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) lo desarrolló Kevin Ashton en el Auto-ID Center del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 1999, en el que se realizaban investigaciones en el campo de la identificación por radiofrecuencia en red (RFID) y tecnologías de sensores.

La idea detrás de IoT es que todo aparato, electrónico o no, sea capaz de tener una dirección IP que lo identifique y de esta manera conectarse a Internet de diferentes formas, ya sea a través de señal Wi-Fi u ondas de radio de baja frecuencia. Empresas como Cisco e IBM son algunas de las que actualmente están invirtiendo más en investigación y desarrollo para permitir que todos los aparatos conectados nos permitan llevar vidas más confortables.

De esta forma los dispositivos se vuelven “inteligentes” y pueden enviar información de todo tipo, esta es procesada en la nube, se interpreta en grandes, enormes cantidades de datos (big data) que se generan y se devuelve y comparte la información a través de sistemas expertos, todo en tiempo real.

Las aplicaciones de Internet de las cosas son ilimitadas. Los cosas que se pueden conectar también. Medicina, agricultura, salud, educación, manufactura, turismo, seguridad, son tan solo algunas de las áreas en que ya se está aprovechando Internet de las cosas. Y objetos cotidianos como zapatos, ropa o carros, aunque no son estrictamente tecnológicos, sí se les están conectando sensores y microchips para realizar mediciones y hacer labores de monitoreo.

Los sensores se comunican entre sí y con otros aparatos para enviar información de todo tipo, como por ejemplo: ubicación, temperatura, velocidades, o en el caso de aplicaciones para la salud, signos vitales como ritmo cardiaco y presión arterial, datos que pueden viajar de inmediato al expediente electrónico de un paciente. Y la aparición de los relojes inteligentes o smartwatchs son un ejemplo extremo de miniaturización de un artefacto conectado a Internet.

Este es un artículo introductorio y en próximos estaremos presentando las posibilidades de Internet de las cosas en Costa Rica, aplicaciones prácticas y ejemplos de cómo se está utilizando en la actualidad esta nueva ola.

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